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La magia que despierta los olores y sabores de lo cotidiano, nos transporta a nuestra niñez, o nos ayuda a explorar en combinaciones de sabores desconocidos.
Con los adultos, jugando con los sentidos, y sintiéndose niños al oler o probar esos sabores ya nombrados.
También, probando nuevos y animándose ellos mismos a proponer otros.
Siempre con el objetivo de agradar y educar el paladar.
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